La ansiedad y el estrés también dejan huella en la boca


La salud mental y la salud bucodental mantienen una relación más estrecha de lo que habitualmente se reconoce. Mientras que la ansiedad y la depresión pueden favorecer hábitos perjudiciales y agravar determinadas patologías orales, los problemas dentales también repercuten en la autoestima y el bienestar emocional. 
La ansiedad y el estrés también dejan huella en la boca

16 de octubre de 2026

Un correcto cepillado no siempre es sinónimo de salud bucodental. Esta definición viene acompañada por muchos matices que van más allá de la higiene diaria o las revisiones periódicas. Aunque ambas son buenas herramientas de prevención y cuidado, la forma en la que el cuerpo somatiza la ansiedad, los altibajos o el ritmo de vida tiene un impacto directo en el estado de salud. De hecho, cada vez son más los diagnósticos que asocian los cambios emocionales con consecuencias en la condición física. Comprender esta relación resulta fundamental para que los profesionales odontológicos puedan identificar señales de alerta y adaptar la atención a las necesidades de cada paciente.

El estudio 'Así impactan el estrés y la ansiedad en la salud bucodental de los españoles', llevado a cabo por Sanitas, recoge que el 89,7 % de personas confiesa que el estrés influye en el bienestar de su boca. De la misma forma, el 60,7 % admite tomar alimentos ricos en azúcares como herramienta para aliviar la sensación de agobio y hasta un 85,5 % percibe que aprieta los dientes, aunque no sea consciente. Todos estos actos que están normalizados pueden llegar a tener graves consecuencias y derivar en problemas como bruxismo, periodontitis, caries o estomatitis aftosa recurrente. "En consulta vemos que un gran número de personas manifiestan su malestar físico provocado por la tensión y el estrés de cargas familiares y laborales. La somatización puede llegar de diferentes maneras y la tensión muscular es una de las más frecuentes", recuerda Soraya Bajat, jefa de servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja y del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, en el estudio de Sanitas.

La higiene bucodental no es únicamente una disciplina técnica, sino un espacio privilegiado para promover salud"

Desde la campaña 'Salud oral y salud mental' del Consejo General de Dentistas de España y la Fundación Dental Española señalan que los problemas más frecuentes que tienen un impacto negativo en la salud bucodental de una persona son la ansiedad, los ataques de pánico, la depresión, los trastornos alimentarios y los obsesivo-compulsivo, las autolesiones, la esquizofrenia y la psicosis. Esta situación se agrava cuando se pone en diálogo con los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad en su 'Informe Anual del Sistema Nacional de Salud'. Según señalan, el porcentaje de personas con problemas de salud mental se ha incrementado en los últimos años, especialmente tras la pandemia, alcanzando el 35,6 % en 2024.

Entender y estudiar esta relación es uno de los primeros pasos para poder dar una atención integral a los pacientes que sea personalizada y vaya más allá de las cuestiones técnicas. El estudio de Sanitas recuerda que, según las respuestas obtenidas, un 99 % de los encuestados afirma que se preocuparía más por reducir su estrés si recibiera más información sobre cómo este afecta a su salud bucodental. Más que un reto, los dentistas se encuentran con un espacio de oportunidad donde el paciente deje de tener miedo y empiece a sentirse escuchado y acompañado.

Cuando el autocuidado pasa a segundo plano

El autocuidado es uno de los gestos que más se desatienden cuando existe un pico de ansiedad o depresión. Estos periodos suelen ir acompañados de desmotivación y fatiga psicológica generando comportamientos donde la higiene o la buena alimentación dejan de ser una prioridad. Desde Sanitas avisan de que el 50,3 % de las personas encuestadas no tiene energía para continuar su rutina de cepillado de dientes antes de dormir cuando se siente emocionalmente agotado y un 42,4 % asegura que, en épocas de ansiedad, descuida su higiene diaria. Para Antonio Longo, odontólogo del equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial de Sanitas Dental: "Una buena higiene es la base para una boca sana y una salud general óptima. Es fundamental cepillarse los dientes al menos dos veces al día, completar con higiene interdental y enjuagues a diario, así como acudir al dentista de manera periódica. De descuidarse estos hábitos, se puede generar inflamación de encías, caries y problemas más serios que impacten la salud general", mantiene.

La prevención, la comunicación entre profesionales y pacientes y las revisiones periódicas son fundamentales para evitar que un problema termine agravando al otro"

Por otro lado, el consumo de alimentos azucarados también se dispara con la subida de niveles de estrés y ansiedad, ya que estos activan en el cerebro un sistema de recompensa, liberando dopamina y generando una sensación temporal de alivio. Desde el estudio de Sanitas recuerdan que durante estos picos, la boca se vuelve un entorno más ácido y favorable para la proliferación de bacterias que causan caries. Junto con una limpieza pobre, estas tendencias desfavorables se convierten en una cuestión prioritaria que debe atenderse desde las consultas dentales y desde la atención primaria, poniendo en relieve la necesidad de comunicación entre profesionales.

Hablar desde una perspectiva de género

La salud bucodental suele quedar al margen cuando se habla de salud femenina en general. No obstante, ellas ocupan los porcentajes más altos cuando se habla bruxismo o problemas gingivales en situaciones de ansiedad acumulada. Las cargas de cuidado familiar que tradicionalmente recaen sobre las mujeres o las presiones estéticas hegemónicas son solo algunas de las cuestiones que están relacionadas con esta diferencia frente a sus compañeros. El estudio de Sanitas evidencia que el 68,3 % de las mujeres afirma apretar o rechinar los dientes de manera habitual, frente al 54,2 % de los hombres. En esta misma línea, la Confederación de Salud Mental de España asegura que el 6,7 % de la población española está afectada por ansiedad y depresión, y que en ambos trastornos las mujeres más que duplican la cifra de los hombres (un 9,2 % frente a un 4 %).

En contraposición, ellas son las que más autopercepción tienen sobre su salud frente al conjunto de la población y quienes más visitan al dentista, es más, un 72 % asegura haber asistido a una consulta en el último año. Por ello, es esencial que los profesionales utilicen este espacio y entiendan que el diagnóstico no debe limitarse a la boca. Los odontólogos deben trabajar con perspectiva de género para poder conectar los síntomas clínicos con los determinantes sociales, psicológicos y emocionales que afectan específicamente a las pacientes. Solo a través de una escucha activa que identifique la sobrecarga de cuidados o el estrés crónico, las clínicas dentales podrán pasar de tratar simples consecuencias a ofrecer planes de prevención reales y personalizados que protejan la salud general y el bienestar de las mujeres.

Una relación de doble filo

Las personas con periodontitis presentan un riesgo significativamente mayor de depresión. Así lo afirma un artículo de las higienistas bucales Maigualida Cuenca Caraballo y Flor María Pérez Zapata, titulado `Relación entre salud oral y salud emocional: mecanismos biológicos, impacto psicosocial y propuesta práctica para el higienista bucodental'. La relación entre depresión y salud oral no es unidireccional, sino que se retroalimenta creando un círculo donde ambas se ven afectadas entre sí de una forma más profunda de lo que tradicionalmente se ha reconocido. Según la literatura científica disponible, existen varios estudios que demuestran, mediante modelos preclínicos, que la periodontitis puede alterar la barrera hematoencefálica y desencadenar neuroinflamación, reforzando la hipótesis de un vínculo directo entre inflamación oral y trastornos emocionales y cómo esta unión puede contribuir a procesos neuroinflamatorios implicados en ansiedad y depresión.

A lo largo del artículo, ambas profesionales proponen varias técnicas que pueden complementarse y aplicarse de manera sencilla en la práctica clínica diaria. La primera es la observación clínica estructurada donde se pueden señalar cuestiones tempranas de vulnerabilidad atendiendo a indicadores como un empeoramiento repentino de la higiene oral, la acumulación de placas, el abandono de citas o comentarios espontáneos sobre cansancio o falta de motivación. La segunda es la exploración psicosocial mediante algunas preguntas breves como: "¿Has notado cambios en tu energía para mantener tus hábitos diarios?" o "Sientes que tu salud mental está afectando tu vida diaria o tu bienestar". Por último, las higienistas presentan el OHIP-14 (Oral Health Impact Profile) como una herramienta variada que resulta de gran interés para medir cómo la salud oral está influenciando la calidad de vida de los pacientes. A través de catorce preguntas, el OHIP-14 evalúa siete dimensiones con dos ítems cada una para poder identificar señales tempranas de ansiedad o depresión. "Este enfoque no sustituye la labor de los profesionales de salud mental, pero sí contribuye a un modelo de atención más humano, preventivo e integral, donde la salud oral y el bienestar emocional se entienden como dimensiones inseparables de la calidad de vida", argumentan.

Concienciar para prevenir

Manteniendo esta idea de la relación bidireccional, conviene mencionar los problemas de autoestima arraigados a los problemas dentales. Un 59,5 % de los encuestados por Sanitas ha notado que los problemas en su boca afectan negativamente a su bienestar mental y un 34 % evita sonreír en situaciones debido a la inseguridad que le genera. "La higiene bucodental no es únicamente una disciplina técnica, sino un espacio privilegiado para promover salud, acompañar al paciente y detectar señales que pueden marcar la diferencia en su bienestar emocional", confirman las higienistas Maigualida Cuenca Caraballo y Flor María Pérez Zapata en el artículo científico. Aún con todas las evidencias mencionadas, la salud bucodental sigue quedando desatendida cuando se abordan los problemas de salud mental. Integrar ambos ámbitos es solo el comienzo para mejorar de manera exponencial la calidad de vida de los pacientes.

"Los facultativos debemos contemplar a la persona en su conjunto. Cuidar la mente y cuidar la boca no son cuestiones independientes. La prevención, la comunicación entre profesionales y pacientes y las revisiones periódicas son fundamentales para evitar que un problema termine agravando al otro", concluye el presidente del Consejo General de Dentistas en España, el Dr. Óscar Castro Reino, en el marco de la campaña sobre salud oral y salud mental. En este sentido, desde el Consejo recuerdan que es necesario seguir estrategias específicas como crear entornos confortables, desarrollar planes de tratamiento personalizados o promover la educación sobre la importancia de la higiene bucodental y su impacto en la salud mental. Porque integrar la salud mental en la atención odontológica también es una forma de prevenir y cuidar la salud oral.

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