La periodontitis multiplica por cinco el riesgo de diabetes
La periodontitis dificulta el control glucémico en los pacientes con diabetes, mientras que esta incrementa el riesgo de desarrollar formas más graves de periodontitis y con peor respuesta al tratamiento. La evidencia científica confirma que ambas enfermedades se retroalimentan, formando un círculo vicioso que solo puede romperse con un abordaje conjunto desde la odontología y la medicina.

Existe un vínculo estrecho entre la salud de las encías y la diabetes. Así lo constata el Dr. Eduardo Montero, secretario del Grupo de Trabajo de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y la Sociedad Española de Diabetes (SED), profesor asociado en la Universidad Complutense de Madrid y director médico de Montero Periodoncia, quien recuerda que "los pacientes con diabetes presentan más frecuentemente periodontitis y formas más graves de la enfermedad, y con mayor frecuencia desarrollan complicaciones asociadas a la diabetes, tales como pie diabético, nefropatías, patologías oculares o cardiovasculares, entre otras".
El círculo se completa en la dirección opuesta: "Los pacientes con periodontitis tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes y, en caso de ya padecerla, presentar un peor control glucémico y un peor control de su diabetes, lo que a su vez conlleva la posibilidad de desarrollar complicaciones más frecuentemente". La buena noticia es que el tratamiento periodontal no solo mejora la salud bucal, sino que también puede contribuir a optimizar el control de la glucosa en sangre, sobre todo en pacientes con un manejo deficiente de su enfermedad.
Mecanismos que conectan boca y metabolismo
Por todo esto "se considera que la relación es bidireccional, es decir, de doble sentido, pues ambas enfermedades se influyen entre sí". En la diabetes, el sistema inmune se ve comprometido, lo que aumenta la susceptibilidad a las infecciones y ralentiza la cicatrización debido a la función alterada de los fibroblastos, células responsables de la producción de la matriz extracelular y del colágeno del tejido conectivo.
Por otro lado, "la periodontitis condiciona un incremento en la inflamación sistémica de bajo grado que ha demostrado relacionarse con un incremento en la resistencia a la acción de la insulina en los tejidos". Este doble flujo de efectos biológicos explica por qué la conexión entre ambas patologías es tan fuerte.
"El paciente con diabetes debería tener su periodoncista de cabecera"
En España, la periodontitis afecta a más del 50 % de la población adulta, según el estudio WORALTH (Workers'Oral Health). La diabetes, de acuerdo con los resultados del estudio Di@bet.es, afecta al 13 % de la población, con un 50 % de estos pacientes encontrándose sin diagnosticar. Con base en una publicación de este mismo estudio coordinada desde el Grupo de Investigación ETEP (Etiología y Terapéutica de las Enfermedades Periodontales y Peri-implantarias), el riesgo de desarrollar diabetes en pacientes con periodontitis es más de cinco veces superior. Con este panorama, el Dr. Montero concluye que "la práctica totalidad de los pacientes con diabetes presentan o van a presentar periodontitis, si bien la gravedad de la misma puede diferir, viéndose influenciada por el control de la diabetes de cada paciente".
Diversos estudios avalan que el tratamiento periodontal puede reducir entre un 0,4 % y un 0,6 % la hemoglobina glicosilada (HbA1c; principal marcador que refleja el control glucémico de los pacientes en los últimos 3 meses). Entre ellos, destaca la investigación de Francesco D'Aiuto y colaboradores del University College London, que reflejó cómo el tratamiento periodontal completo conducía a reducciones en la HbA1c del 0,6 % 12 meses después. En España, un trabajo de la Universidad Complutense y el Hospital Universitario de Fuenlabrada en pacientes con Síndrome Metabólico (básicamente pacientes obesos con prediabetes o diabetes) confirmó mejoras similares a los tres meses y además una reducción significativa de la proteína C reactiva, principal marcador de la inflamación sistémica que se correlaciona con el riesgo de accidentes cardiovasculares, que se extendió hasta seis meses post-tratamiento.

Eduardo Montero
Participación activa en el cribado
Dado que la mitad de los pacientes con diabetes desconoce su diagnóstico, el Dr. Montero propone que todos los profesionales sanitarios y no solo el equipo de salud bucodental (dentistas e higienistas) participen activamente en el cribado. "Esto es muy sencillo porque se hace fundamentalmente a través del cuestionario FINDRISC, que puede formar parte de la historia médica del paciente y que recoge aspectos relativos a factores de riesgo para la diabetes tales como el ejercicio físico, la dieta o los antecedentes familiares", indica.
SEPA-SED tiene un documento sobre los cuidados y consideraciones especiales que deberían tenerse con los pacientes con diabetes en relación con el tiempo y duración de las citas, las medidas de higiene, las recomendaciones sobre hábitos de vida saludable y la prescripción de antimicrobianos sistémicos a la hora de realizar determinados procedimientos. El Dr. Montero apunta que el principal reto pendiente es que "los pacientes que debutan con diabetes o se acaban de diagnosticar deberían ser informados de la relación entre la misma y los problemas de las encías, refiriéndose a los mismos para una exploración periodontal". Añade que esto mismo debería aplicarse a los pacientes que ya tengan diabetes y no hayan sido informados al respecto. En ese sentido, "el paciente con diabetes debería tener su periodoncista de cabecera".
"Los dentistas deberían ser conocedores de las relaciones de la diabetes con los problemas bucodentales"
Del mismo modo, el Grupo de Trabajo SEPA-SED ha desarrollado materiales educativos para pacientes y profesionales, disponibles de forma gratuita en la web de la Sociedad Española de Periodoncia.
El mensaje clave que traslada el Dr. Montero a los dentistas es claro. "La diabetes es una pandemia global de incidencia creciente en paralelo al envejecimiento de la población y el incremento de la obesidad, por lo que los dentistas deberían ser conocedores de las relaciones de la misma con los problemas bucodentales, destacando las enfermedades de las encías", manifiesta. Sostiene que es fundamental que conozcan cómo se deben manejar estos pacientes y que se encuentren implicados en el cribado de pacientes en riesgo de tener diabetes y no conocerlo o de estar en riesgo de desarrollarla.
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