La financiación pública en salud bucodental sigue estancada: España invierte un 2% frente al 31% de Europa
Los tratamientos dentales financiados por el SNS son muy restringidos, lo que explica el alto impacto de las enfermedades bucales y la falta de concienciación sobre prevención.

La salud bucodental es un pilar fundamental de la salud global. No solo influye en la capacidad de hablar, comer o respirar con normalidad, sino que también tiene un impacto directo en la calidad de vida y el bienestar emocional. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una boca sana permite a las personas desenvolverse sin dolor ni incomodidad, favoreciendo la confianza y la integración social. En el Observatorio de la salud bucodental, la Fundación IDIS proporciona una visión panorámica del sector y de la actividad odontológica en España, pero también pone de relieve el papel fundamental que desempeña la atención dental en la prevención, diagnóstico y tratamiento de patologías que impactan no solo en la salud oral, sino en la salud general.
No en vano, destaca el texto a modo de introducción, a lo largo de la vida el estado de la salud bucodental cambia y puede afectar tanto a la población más joven en la infancia como a la población adulta y mayor: "Una higiene bucodental adecuada es clave para prevenir problemas como caries, enfermedades de las encías o pérdida dental, que pueden derivar en complicaciones mayores si no se tratan a tiempo".
Pero, ¿qué implica una adecuada salud bucodental? Se basa en varios pilares: mantener una higiene diaria con cepillado, uso de hilo dental y revisiones periódicas; prevenir enfermedades como caries, gingivitis o periodontitis; adoptar hábitos saludables, como una alimentación equilibrada baja en azúcares; y acceder a tratamientos odontológicos para corregir problemas dentales y evitar su progresión.
Por contra, una salud bucodental pobre, potenciada por la falta de concienciación sobre la prevención, tiene impacto tanto en la calidad de vida de los pacientes como a nivel económico en los sistemas de salud y gasto de bolsillo.
El impacto de las enfermedades bucales en la calidad de vida
El indicador Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD) mide cuánta vida sana se pierde cuando se padece una determinada enfermedad; sirve para orientar la asignación de recursos sanitarios al proporcionar un denominador común entre enfermedades y comparar la eficacia de invertir en prevención. En España, para los trastornos bucodentales se ha estimado un AVAD de 140.161, teniendo por tanto un efecto negativo sobre el bienestar personal que sobrepasa con mucho el de algunas enfermedades consideradas graves, como cáncer o leucemia.
Las enfermedades bucales impactan en todos los aspectos de la vida: desde la dificultad para comer, hasta constituir un factor de riesgo para otras enfermedades (cardiovasculares, diabetes, etc.), pasando por el dolor y malestar que causan, así como por la alteración de la apariencia estética, con la consiguiente afectación de la autoestima.
La mayoría de la población debe recurrir a la sanidad privada para recibir tratamientos más avanzados, situando a España por debajo de la media europea en cobertura odontológica pública
No es baladí, sobre todo teniendo en cuenta que, como recoge IDIS, las enfermedades bucodentales son altamente prevalentes en España y representan un problema de salud pública significativo (solo el 26,7% de la población adulta conserva todas sus piezas naturales). Entre ellas, la caries dental y la enfermedad periodontal son las más frecuentes, afectando tanto a niños como a adultos, aunque con patrones diferenciados según la edad.
La caries dental es la enfermedad crónica más común en la infancia. Según los datos disponibles, casi el 40% de los niños de entre 5 y 6 años tiene caries en su dentición temporal. A los 12 y 15 años, la caries sigue siendo frecuente, aunque afecta principalmente a la dentición permanente. La falta de acceso a revisiones odontológicas tempranas y una higiene oral deficiente contribuyen a esta alta prevalencia.
Por su parte, la enfermedad periodontal es menos frecuente en la infancia, pero su prevalencia aumenta a partir de los 35 años y se dispara en personas mayores de 65 años. Se trata de una patología progresiva que, si no se controla, puede derivar en la pérdida de dientes y en problemas de salud sistémicos, como un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares o diabetes.
La atención bucodental en España a través del SNS es limitada
El Observatorio de la salud bucodental expone uno de los factores que explican esta preocupante situación. A diferencia de otros países europeos, donde la cobertura pública es más amplia, en España los tratamientos dentales financiados por el sistema público se restringen, principalmente, a la población infantil, personas con discapacidad y determinados casos de riesgo.
Entre los colectivos con cobertura prioritaria se encuentran la infancia y la adolescencia. El SNS cubre tratamientos preventivos y básicos en niños y adolescentes, como revisiones periódicas, sellado de fisuras y extracción de piezas temporales. Adicionalmente, tal y como se recoge en el Plan de Ampliación de la Cartera de Servicios de Salud Bucodental, para toda la dentición definitiva se incluyen obturaciones (empastes) en lesiones que no asocien daño pulpar irreversible.
Además, se prioriza la atención a personas con discapacidad intelectual o con condiciones médicas que dificultan el acceso a tratamientos convencionales. En algunos casos, personas con patologías como cáncer oral, síndromes congénitos o enfermedades periodontales avanzadas pueden acceder a tratamientos específicos financiados por el SNS. Asimismo, de manera limitada, ciertos tratamientos básicos están disponibles para embarazadas, personas mayores con dependencia reconocida y otros colectivos.
España apenas destina un 2% del gasto sanitario público a atención odontológica, frente al 31% de la media europea, una diferencia del 1.450%
"Este sistema público español en materia bucodental no es funcional: carece de estructura, objetivos comunes, evaluación y planificación, dado que la cobertura se limita a actuaciones mínimas y fragmentadas (exodoncias, atención infantil parcial), sin acceso real universal. La mayoría de la población debe recurrir a la sanidad privada para recibir tratamientos más avanzados, situando a España por debajo de la media europea en cobertura odontológica pública", expone la Fundación en la publicación.
En España, la atención médica está bien cubierta por el Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que explica las bajas necesidades no atendidas (1% para población total). Sin embargo, la atención dental no está incluida, excepto en los supuestos citados anteriormente. A nivel de necesidades dentales no cubiertas, nuestro país se encuentra muy por encima de la media europea (12% frente al 7%).
Esto fuerza a recurrir a servicios privados, suponiendo un esfuerzo especialmente considerable para grupos de bajos ingresos. El resultado: un 9% de necesidades dentales no atendidas para la población total y un 13% para ingresos bajos.
Otro dato significativo es que, aunque España mantiene una estructura de gasto similar a la de la UE en áreas como la atención hospitalaria (88% vs. 89%) y la atención ambulatoria (70% vs. 75%), existen diferencias notables en otros segmentos clave. Uno de los desequilibrios más marcados se da en la atención odontológica, donde España apenas destina un 2% del gasto sanitario público (74 millones de euros), mientras que la media europea alcanza el 31%. Es decir, existe una diferencia del 1.450%.
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Falta de concienciación sobre la prevención
Asimismo, la prevención sigue siendo un reto en la atención bucodental debido a la existencia de barreras económicas y de concienciación en el acceso a los servicios.
Antes de la pandemia, solo el 39% de los españoles acudía al dentista anualmente, mientras que un 34% solo lo hacía cuando tenía un problema dental. Esto indica que aproximadamente un tercio de la población no prioriza la prevención bucodental y solo busca atención en caso de necesidad urgente, lo que puede derivar en problemas más graves a largo plazo. Además, solo un 19% acudía al dentista cada seis meses, un porcentaje que continúa por debajo de las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
El impacto de la crisis económica también ha sido significativo en el acceso a los servicios dentales. Un 68% de los encuestados reconoce haber reducido su uso del dentista debido a motivos económicos. De estos, un 25% afirma que la crisis ha influido "mucho" en su menor uso del dentista, mientras que un 14% dice que ha influido "poco" y un 11% "bastante". El Consejo General de Dentistas, en su Libro Blanco de 2020, indicaba que, para el 24% de los encuestados, la crisis económica había sido una razón muy importante para no ir al dentista. Estos datos reflejan el alto gasto de bolsillo que supone la atención odontológica en España, donde la cobertura pública sigue siendo muy limitada en comparación con otros países europeos.
La falta de acceso regular a los servicios dentales no solo está relacionada con el coste, sino también con la falta de concienciación sobre la importancia de la prevención. Esto refuerza la necesidad de políticas que fomenten el acceso equitativo a la salud bucodental, promoviendo medidas que reduzcan las barreras económicas y mejoren la educación en higiene oral entre la población.
El gasto medio de los hogares en salud bucodental se sitúa en 219 euros, lo que indica que, en general, las familias españolas destinan una parte relevante de su presupuesto a la salud oral. No obstante, se observan diferencias significativas en la inversión entre regiones, reflejando desigualdades en el acceso y en la capacidad económica de los hogares para costear estos servicios. Madrid (319 euros por hogar) es la comunidad con mayor gasto en odontología, seguida de Baleares (271) y La Rioja (257). El gasto promedio es el doble en la Comunidad de Madrid que en la Comunidad Valenciana (148), lo que pone de manifiesto las grandes diferencias en gasto entre las CC. AA.

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