Adaptar el tratamiento odontológico a las necesidades de cada paciente


La integración de la anestesiología en el abordaje dental permite personalizar el nivel de soporte, desde la anestesia local hasta la sedación consciente o la anestesia general, con el objetivo de ofrecer una atención más segura, confortable y adaptada a cada persona.
Adaptar el tratamiento odontológico a las necesidades de cada paciente

21 de octubre de 2026

Durante mucho tiempo, el abordaje odontológico se ha centrado fundamentalmente en el procedimiento que debía realizarse. Sin embargo, existen pacientes para los que el principal obstáculo no reside únicamente en el tratamiento que necesitan, sino en su capacidad para afrontarlo y tolerarlo con tranquilidad y seguridad. En estos casos, la integración de la anestesiología en el circuito asistencial puede convertirse en un elemento determinante.

Así lo explica el Dr. Francisco Jiménez Riera, médico especialista en anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, especializado en sedación y anestesia aplicada a la odontología, quien defiende un modelo de atención integral basado en la colaboración estrecha entre odontólogo y anestesiólogo.

Este planteamiento parte de una premisa fundamental: no todos los pacientes necesitan el mismo nivel de soporte anestésico ni todos afrontan el tratamiento dental de la misma manera. Por ello, considera necesario valorar conjuntamente tanto las características del paciente como el procedimiento que va a realizarse y adaptar los recursos disponibles a cada situación. "Durante mucho tiempo hemos entendido el tratamiento odontológico centrándonos casi exclusivamente en el procedimiento, pero hay pacientes en los que el verdadero problema no es solo qué tratamiento necesitan, sino cómo conseguir que puedan tolerarlo y realizarlo de forma tranquila y segura", argumenta.

Hay pacientes en los que el verdadero problema no es solo qué tratamiento necesitan, sino cómo conseguir que puedan tolerarlo y realizarlo de forma tranquila y segura"

En este contexto, el modelo integral permite combinar diferentes niveles de atención. En algunos pacientes será suficiente con la anestesia local; en otros, la sedación intravenosa permitirá realizar el tratamiento con mayor tranquilidad y seguridad; y determinados casos pueden requerir un entorno hospitalario y anestesia general.

Para el especialista, la cuestión esencial no consiste en conseguir que el paciente se adapte al procedimiento, sino en disponer de los recursos necesarios para que sea el tratamiento el que pueda adaptarse a sus necesidades. "La clave no es adaptar al paciente al tratamiento, sino disponer de suficientes recursos para adaptar el tratamiento al paciente", puntualiza.

Identificar la barrera que impide acceder al tratamiento

Este modelo puede resultar especialmente relevante para pacientes con miedo o ansiedad intensa ante el dentista, personas que llevan meses o incluso años posponiendo tratamientos, pacientes con un reflejo nauseoso muy marcado o aquellos que necesitan afrontar procedimientos largos y complejos.

También puede ofrecer una alternativa para personas con necesidades especiales y para niños que, por su edad o por su grado de colaboración, no pueden someterse a determinados tratamientos mediante el abordaje convencional.

A estos perfiles se suma un grupo especialmente importante: los pacientes médicamente complejos. En estos casos, la presencia del anestesiólogo permite ir más allá del control de la ansiedad o de la administración de una sedación. Su intervención incorpora una valoración médica previa, la individualización de la técnica anestésica y una monitorización continua durante el procedimiento.

Por este motivo, el especialista considera que la pregunta no debería limitarse a determinar qué pacientes son candidatos a este modelo, sino a identificar qué barrera concreta está impidiendo que una persona pueda recibir el tratamiento que necesita. "Es por esto por lo que insistimos en, más que identificar qué paciente, buscamos encontrar cuál es la barrera que impide al paciente realizarse su tratamiento, y ofrecerle la técnica anestésica más adecuada", señala.

Buscamos encontrar cuál es la barrera que impide al paciente realizarse su tratamiento, y ofrecerle la técnica anestésica más adecuada"

Colaboración necesaria entre odontología y anestesiología

La colaboración entre ambas especialidades adquiere especial relevancia cuando el éxito del tratamiento no depende únicamente de una correcta técnica odontológica. En determinados pacientes también resulta necesario controlar adecuadamente la ansiedad, el miedo y la respuesta fisiológica asociada, así como tener en cuenta las posibles patologías médicas durante el procedimiento.

En opinión del Dr. Jiménez Riera, la intervención del anestesiólogo debe comenzar mucho antes de la administración del primer fármaco. La valoración preanestésica, la selección adecuada del paciente y la planificación conjunta con el odontólogo forman parte esencial del proceso. "La sedación no empieza cuando administramos el primer fármaco; empieza mucho antes, con una correcta valoración preanestésica, la selección del paciente y la planificación conjunta del procedimiento", explica.

La sedación empieza con una correcta valoración preanestésica, la selección del paciente y la planificación conjunta del procedimiento"

La incorporación del especialista en anestesiología desde las primeras fases permite, por tanto, aportar algo más que una técnica de sedación. "Cuando anestesiología se integra desde el principio en el equipo odontológico, no solo aportamos sedación: aportamos criterio médico, acompañamiento y seguridad", añade.

Indicar mejor, no sedar más

La elección de la técnica anestésica no responde a un protocolo único aplicable a todos los pacientes. El primer paso consiste en valorar individualmente tanto a la persona como el tratamiento que necesita. A partir de esa valoración, odontólogo y anestesiólogo determinan conjuntamente cuál es la técnica más adecuada.

El objetivo no debe ser incrementar el número de pacientes sedados, sino mejorar la indicación de las técnicas disponibles. "No existe una técnica estándar para todos, primero valoramos al paciente y el tratamiento que necesita. A partir de aquí, anestesista y odontólogo, decidimos qué técnica anestésica es la más indicada", apunta.

La planificación previa vuelve a ocupar un papel central. La valoración preanestésica, la selección del paciente y la coordinación con el odontólogo son, para Jiménez Riera, elementos inseparables de una sedación correctamente indicada. "El objetivo final que nos planteamos con este proyecto, no es sedar más, sino indicar mejor. La mejor técnica anestésica es aquella que ofrece a cada paciente unas condiciones adecuadas de seguridad y confort", enfatiza.

La mejor técnica anestésica es aquella que ofrece a cada paciente unas condiciones adecuadas de seguridad y confort"

Sedación consciente y anestesia general

Una de las cuestiones que considera importante aclarar es la diferencia entre sedación consciente y anestesia general. Se trata de dos técnicas distintas y la sedación consciente no debe entenderse simplemente como una anestesia general de menor intensidad.

Con la sedación consciente se busca que el paciente permanezca profundamente tranquilo y confortable, manteniendo la respiración espontánea y la capacidad de colaborar y responder a determinados estímulos. En la anestesia general, en cambio, existe una pérdida completa de consciencia y se requiere un mayor nivel de soporte anestésico, control de la vía aérea y un entorno hospitalario.

"La sedación consciente no es una anestesia general 'más ligera'. Con la sedación logramos que el paciente esté profundamente tranquilo y confortable, manteniendo la respiración espontánea y la capacidad de colaborar con nosotros y responder a estímulos", aclara.

En la anestesia general, añade, el escenario es diferente: "En la anestesia general existe una pérdida completa de consciencia y requiere un mayor soporte anestésico, control de la vía aérea y entorno hospitalario", detalla.

Por ello, la decisión debe centrarse en seleccionar el nivel de soporte que necesita cada persona y realizar el procedimiento en el entorno adecuado.

La experiencia del paciente también forma parte de la indicación

La sedación consciente puede ser especialmente útil en procedimientos odontológicos largos o complejos, como determinados tratamientos de implantología, cirugía oral o rehabilitaciones extensas. Sin embargo, el Dr. Jiménez Riera destaca que el tipo de tratamiento no es el único elemento que determina su utilidad.

También puede estar indicada en procedimientos aparentemente más sencillos cuando el paciente presenta una ansiedad intensa, un reflejo nauseoso marcado o dificultades importantes para tolerar el tratamiento. "Más que el tipo de tratamiento, muchas veces lo determinante es cómo lo vive el paciente", reflexiona.

En definitiva, la indicación no depende únicamente de qué procedimiento se va a realizar, sino también de las características y necesidades de la persona que va a recibirlo. "La indicación no depende solo de lo que vamos a hacer, sino también de a quién se lo vamos a hacer", resume.

Miedo al dentista: una barrera real para la salud bucodental

El abordaje de los pacientes con miedo o ansiedad intensa requiere, en primer lugar, comprender que no se trata simplemente de estar nervioso antes de una consulta. El especialista subraya que algunos pacientes viven una auténtica fobia al dentista y que no deberían sentirse avergonzados por ello. "Nuestros pacientes no tienen por qué avergonzarse, pues se trata de una fobia real", reivindica.

Las experiencias negativas previas pueden contribuir a perpetuar este problema. Es frecuente encontrar pacientes adultos que conservan recuerdos negativos de sus experiencias odontológicas durante la infancia y que, como consecuencia, han llegado a posponer durante meses o incluso años los tratamientos que necesitaban. "Hay pacientes que llevan meses o incluso años aguantando dolor y posponiendo tratamientos por ansiedad o por experiencias negativas previas (es frecuente encontrar pacientes en edad adulta con recuerdos negativos de la infancia)", detalla.

En estos casos, la sedación consciente puede contribuir a romper ese círculo. Permite afrontar el tratamiento desde una experiencia de mayor tranquilidad, con monitorización continua y acompañamiento anestésico. El objetivo no se limita, por tanto, a completar el procedimiento odontológico, sino también a modificar la experiencia que el paciente tiene asociada al dentista. "Muchas veces, cambiar cómo vive el paciente el tratamiento es tan importante como el propio tratamiento", sostiene.

Muchas veces, cambiar cómo vive el paciente el tratamiento es tan importante como el propio tratamiento"

Adaptar el nivel de soporte a cada persona

En pacientes con necesidades especiales tampoco existe una solución única. Algunos pueden realizar sus tratamientos mediante sedación, mientras que otros pueden necesitar anestesia general en un entorno hospitalario.

La clave vuelve a estar en individualizar la atención y adaptar el nivel de soporte a las características y capacidad de colaboración de cada paciente. El objetivo es evitar que sus necesidades particulares se conviertan en un obstáculo para acceder a una atención odontológica de calidad.

"En pacientes con necesidades especiales no existe una solución única. Algunos pueden realizar el tratamiento con sedación, mientras que otros necesitan anestesia general en un entorno hospitalario", expone.

En pacientes con necesidades especiales no existe una solución única"

Para el especialista, lo importante es que el sistema asistencial disponga de diferentes alternativas para poder responder a esas necesidades. "Lo importante es poder adaptar el nivel de soporte a cada persona y a su capacidad de colaboración. El objetivo es que sus necesidades particulares no se conviertan en una barrera para acceder a una atención odontológica de calidad", concluye.

Los pacientes pediátricos

En el caso de los niños pequeños, el miedo al dentista o la incapacidad para afrontar determinados tratamientos puede formar parte de su propio desarrollo. Por ello, considera que no debe exigirse a un niño que afronte una situación odontológica de la misma manera que un adulto.

"Es completamente normal que un niño pequeño pueda tener miedo al dentista o no sea capaz de afrontar determinados tratamientos. No debemos exigirle que se comporte como un adulto", recuerda.

El modelo integral permite valorar cada caso y determinar si el tratamiento puede realizarse de forma convencional, con sedación o, cuando resulte necesario, mediante anestesia general.

Más allá de resolver el problema dental inmediato, existe además una dimensión preventiva: evitar que una experiencia negativa condicione la relación futura del menor con la atención odontológica.

"Nuestro objetivo es tratar su problema dental de forma segura y evitar que su primera experiencia marque negativamente su relación futura con el dentista", apunta.

Un circuito asistencial coordinado entre CADU y HLA Clínica Montpellier

La colaboración entre CADU y HLA Clínica Montpellier permite articular un circuito asistencial completo y, especialmente, ofrecer diferentes alternativas en función de las características de cada paciente.

El modelo posibilita realizar procedimientos con sedación consciente en el entorno odontológico y, cuando las características del paciente o la complejidad del tratamiento lo requieren, disponer de un entorno hospitalario para realizar el procedimiento bajo anestesia general.

"La colaboración entre CADU y HLA Clínica Montpellier nos permite ofrecer un circuito completo y, sobre todo, no tener que encajar a todos los pacientes en la misma solución", destaca.

La colaboración entre CADU y HLA Clínica Montpellier nos permite ofrecer un circuito completo y, sobre todo, no tener que encajar a todos los pacientes en la misma solución"

Esta posibilidad de adaptar el escenario asistencial al paciente constituye, para el Dr. Jiménez Riera, uno de los elementos diferenciales del modelo. "Lo diferencial es poder acompañar al paciente desde la valoración inicial hasta el tratamiento, adaptando los recursos a sus necesidades y no al revés", puntualiza.

Recuperar la confianza para volver al sillón dental

Ante los pacientes que necesitan un tratamiento dental pero que hasta ahora no se han atrevido a realizarlo por miedo, el mensaje del especialista es claro: la ansiedad no debería convertirse en una razón para renunciar al cuidado de la salud bucodental. "Tener miedo al dentista no debería ser un motivo para renunciar a cuidar su salud", afirma.

Para quienes llevan meses o incluso años posponiendo una intervención, considera importante transmitir que no tienen por qué continuar en esa situación y que el miedo al dentista es mucho más frecuente de lo que puede parecer.

"A quien lleva meses o incluso años posponiendo un tratamiento por miedo, le diría que no tiene por qué seguir haciéndolo. Tener miedo al dentista es mucho más frecuente de lo que pensamos y no debería vivirse con vergüenza", anima.

Tener miedo al dentista es mucho más frecuente de lo que pensamos y no debería vivirse con vergüenza"

La disponibilidad de diferentes técnicas y niveles de soporte permite actualmente plantear el tratamiento desde una perspectiva diferente, adaptando la experiencia a las necesidades de cada persona. "Hoy podemos adaptar el tratamiento para que esa experiencia sea completamente diferente", asegura.

En algunos casos, el resultado más relevante no será únicamente haber completado con éxito el procedimiento odontológico, sino haber conseguido recuperar la confianza del paciente. "A veces, el mayor éxito no es terminar un tratamiento dental, sino conseguir que alguien que llevaba años evitando el dentista vuelva a sentarse en el sillón sin miedo", sostiene.

Una anestesiología integrada en la odontología

Como reflexión final, el Dr. Jiménez Riera considera que la anestesiología todavía tiene un amplio margen para aportar valor dentro de la odontología. Su planteamiento pasa por integrar al anestesiólogo allí donde su participación pueda marcar una diferencia real.

"Creo que la anestesiología tiene todavía mucho que aportar a la odontología. No se trata de sedar a más pacientes, sino de integrar al anestesiólogo allí donde realmente puede marcar la diferencia", defiende.

Desde esta perspectiva, el objetivo es contribuir a una odontología capaz de responder también a las barreras que pueden impedir el acceso al tratamiento: el miedo, la complejidad de determinados procedimientos o las necesidades especiales de algunos pacientes.

"Mi objetivo es contribuir a una odontología en la que el miedo, la complejidad de un tratamiento o las necesidades especiales de un paciente no sean una barrera para poder tratarlo", agrega.

Mi objetivo es contribuir a una odontología en la que el miedo, la complejidad de un tratamiento o las necesidades especiales de un paciente no sean una barrera para poder tratarlo"

Una visión que resume en una última idea: hacer posible no solo el tratamiento, sino también el camino que lleva al paciente hasta él. "Al final, no se trata solo de hacer posible un tratamiento, sino de hacer posible que ese paciente llegue a realizarlo", concluye.