De la silicona a la digitalización completa del paciente


La digitalización de la odontología ha dejado atrás la fase experimental para integrarse en los flujos de trabajo de clínicas y laboratorios. Escáneres intraorales, sistemas CAD/CAM e impresión 3D amplían las posibilidades de diagnóstico, planificación y fabricación, aunque su rendimiento sigue dependiendo del conocimiento y criterio de los profesionales que los utilizan.
De la silicona a la digitalización completa del paciente

2 de octubre de 2026

Los moldes de silicona para copiar la forma de los dientes y los tejidos de la boca están dando paso a las últimas innovaciones que ya son una realidad en las clínicas dentales. Los escáneres intraorales, los entornos CAD/CAM o la fabricación aditiva mediante impresión 3D ya no pertenecen a la promesa de un futuro, sino que se instalan en el día a día de la práctica profesional. Aunque a menudo se percibe como una simple herramienta, el paso a la digitalización no significa cambiar la clásica cubeta por una pantalla táctil. Se trata, más bien, de transformar por completo la precisión, la planificación y el flujo de trabajo entre el sillón de la clínica y la mesa del laboratorio.

"A menudo, los profesionales suelen asociar el escáner digital simplemente a la sustitución de materiales clásicos como la silicona o el alginato. Sin embargo, la tecnología nos aporta muchísimo más, ya que nos permite planificar de forma más precisa y anticiparnos a posibles complicaciones gracias al uso de los escáneres intraorales y extraorales", sostiene el Dr. Iñigo Arévalo, especialista en Cirugía Bucal y odontología digital.

No obstante, Juan Carlos Palma, protésico dental, formador de exocad y gerente del DentalCad Academy, recuerda que la tecnología por sí sola no garantiza un resultado óptimo y añade que la clave se encuentra en "elegir bien el sistema, dominar el protocolo y coordinar clínica y laboratorio". Igualmente, mantiene que, con todo lo que viene, "todavía tenemos mucho recorrido. Lo digital ya no se queda en los casos fáciles; lo que no podemos hacer es resolver todos los casos con la misma receta".

Planificación sobre sustitución

Para muchos profesionales del sector, el contacto con el entorno digital se limita a buscar comodidad en la toma de impresiones. Sin embargo, los dos expertos coinciden en señalar que quedarse en ese nivel es sinónimo de desaprovechar el verdadero potencial de una herramienta. El salto cualitativo no reside en eliminar un material incómodo para el paciente, sino en la capacidad predictiva que ofrece. En términos generales, el Dr. Íñigo Arévalo afirma que se consiguen "mejores resultados y que a largo plazo haya menos problemas funcionales porque la prótesis está donde tiene que estar. Como todo va unido con las formas que debe tener una prótesis, esto permite que el paciente pueda cuidarse mejor".

La tecnología nos permite planificar de forma más precisa y anticiparnos a posibles complicaciones"

Más allá de la comodidad, las ventajas del flujo digital se perciben sobre todo en la planificación. El paso hacia la digitalización permite anticipar posibles complicaciones antes de empezar el tratamiento y reducir los problemas funcionales a largo plazo. Y esa mejora no se limita a los casos más sencillos como demuestra la experiencia desde el laboratorio. "Como protésico digital, no considero que un caso complejo nos obligue a volver a una impresión convencional". Juan Carlos Palma asume que con buenos protocolos y un sistema de captura adecuado se pueden abordar todo tipo de rehabilitaciones, incluidas prótesis fijas de arcada completa sobre más de cuatro implantes. "En estos casos, las técnicas digitales especializadas pueden alcanzar una precisión superior a la convencional, siempre que el procedimiento esté bien ejecutado y verificado".

La consolidación de los escáneres intraorales también ha cambiado la relación entre clínica y laboratorio. Al poder compartir el registro de forma inmediata, ambas partes comparten información antes de que empiece la fabricación. El protésico dental mantiene que esto permite detectar problemas y hablar de ellos antes de fabricar. "El escáner aporta muchísimo, pero no convierte un registro deficiente en uno bueno. Si falta información, no nos llega una solución digital: nos llega el mismo problema de siempre, pero con wifi", asegura. En otras palabras, la herramienta agiliza la comunicación, pero no sustituye al protocolo, sino que la calidad del servicio sigue dependiendo de quien lo realiza.

El valor del criterio profesional en la era CAD/CAM e Impresión 3D

En el siguiente eslabón de la cadena, el diseño y la fabricación asistidos por ordenador (CAD/CAM) conectan la planificación con la producción de la prótesis, mientras que la impresión 3D permite fabricar piezas capa a capa a partir del diseño digital. Esta facilita la creación de guías quirúrgicas, coronas, alineadores o prótesis de cada paciente. Además, permite producir moldes a partir de escaneos intraorales de forma rápida. Una revisión sobre materiales 3D en odontología añade que también se emplea en planificación quirúrgica y en restauraciones provisionales, prótesis removibles y fijas, aunque advierte de que todavía no es lo bastante precisa para algunas aplicaciones.

Si falta información, no nos llega una solución digital: nos llega el mismo problema de siempre, pero con wifi"

Con estas tecnologías, el foco se desplaza del equipamiento a quien lo maneja. "El CAD/CAM tiene un papel central en nuestro trabajo, ya que conecta el diseño protésico con su fabricación". Juan Carlos Palma añade que, como formador oficial de exocad, para él lo esencial es que el profesional entienda qué está diseñando y por qué. "Anatomía, oclusión, contactos, espesores y material siguen requiriendo criterio. El software ofrece herramientas muy potentes, pero hay que saber utilizarlas y revisar el resultado. En DentalCAD Academy nuestra prioridad es que clínicos y protésicos alcancen el máximo nivel. Aprender dónde está un botón es el principio; saber cuándo no pulsarlo también tiene su mérito".

Esa exigencia de criterio también se proyecta hacia lo que está por venir en el sector. De cara al futuro, asegura que veremos más inteligencia artificial como apoyo al diseño, mayor integración de registros y procesos de fabricación más automatizados. "También espero herramientas que faciliten la comunicación entre clínica y laboratorio. Lo digo como previsión, no como promesa de catálogo. Desde la formación, el reto será enseñar a valorar esas propuestas y detectar sus límites. Me interesa mucho que el software nos quite trabajo repetitivo; el criterio profesional prefiero que venga de serie en quien lo utiliza", valora.

Hacia una digitalización dinámica e integral

El siguiente horizonte es la digitalización completa del paciente, en la que escáner, registros y planificación se integran en un único flujo de trabajo. Para el Dr. Iñigo Arévalo, "hoy en día, muchas empresas están focalizándose en digitalizar al paciente al 100%, de manera que los clínicos podamos tomar una serie de registros y tener un control absoluto sobre los tratamientos que vamos a realizar. Por desgracia, todavía no es así, pero estamos bastante cerca". Según indica, una de las últimas novedades es que ya es posible registrar los movimientos articulares del paciente, es decir, cómo mastica o cómo realiza determinados movimientos parafuncionales. El registro de los movimientos articulares aporta información dinámica sobre cómo funciona la boca del paciente, y no solo cómo es en reposo. Esto ayuda a planificar rehabilitaciones que respeten mejor la función masticatoria.

El software ofrece herramientas muy potentes, pero hay que saber utilizarlas y revisar el resultado"

Ambos expertos coinciden en que la tecnología amplía las posibilidades, pero es el criterio profesional el que marca la diferencia en cada caso. Desde el ámbito de la formación, el objetivo principal consiste en asegurar que se cumplen los tres objetivos desde la profesión: "entender el trabajo, saber hacerlo y saber enseñarlo". Juan Carlos Palma asegura que una de las prioridades es que tanto clínicos como protésicos sean de los mejores del sector y puedan trasladar esa preparación a cada caso. "Me entusiasma la tecnología, pero me entusiasma más un profesional que sabe lo que hace. Porque una licencia se compra; el criterio se trabaja. Y ahí es donde queremos aportar de verdad", concluye. Escáneres, CAD/CAM e impresoras 3D ya forman parte del día a día de clínicas y laboratorios. Sin embargo, la diferencia seguirá marcando algo que ningún software incluye, el criterio de quien lo utiliza.

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