El cuidado de la boca sigue al margen del seguimiento habitual del embarazo


La falta de conocimientos sobre prevención oral entre las gestantes y los propios profesionales sanitarios pone de manifiesto la necesidad de integrar la atención odontológica en el seguimiento del embarazo. La detección temprana de patologías, la transmisión de bacterias cariogénicas y la persistencia de falsas creencias sobre los tratamientos dentales son algunos de los aspectos que requieren una mayor atención.
El cuidado de la boca sigue al margen del seguimiento habitual del embarazo

30 de octubre de 2026

El embarazo implica una serie de cambios fisiológicos y hormonales que pueden repercutir directamente en la salud bucodental de la mujer. Sin embargo, pese a la importancia que adquiere esta etapa para la prevención de patologías orales y el establecimiento de hábitos saludables en el futuro bebé, la atención odontológica continúa ocupando un lugar secundario dentro del seguimiento prenatal. Esta situación no responde únicamente a la falta de información entre las gestantes, sino que también afecta a los profesionales sanitarios que participan en el control del embarazo.

Así lo ponen de manifiesto los resultados de un estudio que identifica una brecha de conocimiento en salud oral entre las mujeres embarazadas y los profesionales que las atienden. La investigación evidencia carencias en cuestiones relacionadas con la aparición de la caries, la transmisión de bacterias cariogénicas de madres a hijos, la prevención de enfermedades periodontales y los tratamientos odontológicos que pueden realizarse durante la gestación.

Para la Dra. Alicia Aznar Marín, profesora colaboradora del máster de Odontopediatría del Departamento de Estomatología de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universitat de València, estos resultados reflejan un problema que va más allá del conocimiento individual. "La brecha de conocimiento identificada sugiere que la salud bucodental sigue ocupando un lugar secundario en la atención prenatal, pese a su relevancia para la salud materno-infantil". A su juicio, las estrategias actuales de comunicación y prevención presentan limitaciones que dificultan la incorporación de recomendaciones odontológicas al seguimiento habitual del embarazo.

Las carencias afectan también a los profesionales sanitarios

El desconocimiento no se distribuye de la misma manera entre los colectivos analizados. Las mujeres embarazadas presentan dificultades para identificar el origen de la caries, comprender el papel de las bacterias en su desarrollo y reconocer las primeras manifestaciones de una lesión, como la aparición de una mancha blanca en el esmalte. También existen dudas sobre la posibilidad de transmitir bacterias cariogénicas al futuro bebé, una cuestión especialmente relevante para prevenir la caries de la primera infancia.

En el caso de ginecólogos y obstetras, aunque cuentan con una base general de conocimientos, las principales lagunas se encuentran en la relación entre la enfermedad periodontal y determinadas complicaciones durante el embarazo, así como en los mecanismos de transmisión bacteriana de madres a hijos. Las matronas, por su parte, muestran dudas sobre la transmisión de bacterias cariogénicas, el uso de fluoruros en menores de tres años y la necesidad de que los padres supervisen o realicen el cepillado dental infantil.

La coincidencia entre los tres grupos se encuentra precisamente en el desconocimiento de la colonización bacteriana de la boca del bebé. Según explica Aznar Marín, "el punto crítico común a los tres grupos fue el desconocimiento sobre la posible transmisión de bacterias cariogénicas al bebé, de los adultos que están más próximos y fundamentalmente de la madre en los primeros meses de vida".

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que los conocimientos de los profesionales sanitarios no siempre superan a los de las propias gestantes. Esta circunstancia puede entenderse, en parte, por las fuentes de información utilizadas y por la formación recibida durante los estudios universitarios y especializados. Las mujeres encuestadas identificaron a los odontólogos como su principal referencia para resolver dudas sobre salud oral, aunque el perfil sociocultural también influía en este aspecto.

La salud bucodental sigue ocupando un lugar secundario en la atención prenatal, pese a su relevancia para la salud materno-infantil"

La formación académica constituye otro de los factores determinantes. La especialista señala que "la formación en salud bucodental suele tener una presencia testimonial en los planes de estudios universitarios y de formación especializada". Esta falta de preparación específica limita la capacidad de otros profesionales sanitarios para identificar factores de riesgo, ofrecer recomendaciones preventivas y orientar a las pacientes hacia una revisión odontológica.

En este contexto, ginecólogos, obstetras y matronas desempeñan un papel especialmente relevante por su contacto continuado con las mujeres durante la gestación. La especialista considera que estos profesionales constituyen "la primera línea de atención de las gestantes", por lo que disponer de conocimientos básicos en salud oral permitiría aprovechar las consultas prenatales para introducir recomendaciones preventivas y detectar posibles problemas.

Los cambios del embarazo también afectan a la boca

Durante la gestación, las modificaciones hormonales y fisiológicas pueden alterar el equilibrio de la cavidad oral y favorecer la aparición o el agravamiento de determinadas patologías. El incremento de estrógenos y progesterona, las variaciones en la composición y el flujo salival, los cambios en los hábitos alimentarios y las posibles dificultades para mantener una higiene adecuada intervienen en este proceso.

Según los datos recogidos por Aznar Marín, alrededor del 60 % de las mujeres presenta algún compromiso de su salud oral durante el embarazo, una proporción que aumenta conforme avanza la gestación. Entre las alteraciones más habituales se encuentra la xerostomía o sequedad bucal, que afecta aproximadamente al 44 % de las embarazadas. La reducción del flujo salival asociada a los cambios hormonales puede verse agravada por determinados medicamentos, como algunos antiespasmódicos, antieméticos y antihistamínicos.

Otra de las manifestaciones frecuentes es la erosión dental, que se caracteriza por la pérdida irreversible de tejido del esmalte como consecuencia de la acción de ácidos de origen no bacteriano. Entre el 75 % y el 80 % de las gestantes puede experimentar este problema, especialmente durante el primer trimestre, cuando los vómitos recurrentes y el reflujo gástrico favorecen la exposición de los dientes a los ácidos.

Las encías también pueden verse afectadas por los cambios propios de esta etapa. La gingivitis del embarazo aparece en entre el 60 % y el 75 % de las mujeres y suele comenzar durante el segundo mes de gestación, con una mayor incidencia hacia el octavo. Las modificaciones hormonales alteran la respuesta inmunitaria y la composición de la microbiota oral, lo que favorece la inflamación de los tejidos gingivales, especialmente cuando existe acumulación de placa bacteriana o una higiene insuficiente.

La periodontitis requiere una atención particular por su carácter inflamatorio crónico. La presencia de una enfermedad periodontal no tratada puede actuar como un foco infeccioso e inflamatorio con repercusiones que trascienden la cavidad oral. En este sentido, la especialista advierte de que "una pobre salud oral durante la gestación puede afectar a la salud general de la madre y por ende a la del feto". Entre las posibles complicaciones asociadas se encuentran el parto prematuro, el bajo peso al nacer y un mayor riesgo de preeclampsia.

La caries constituye otra de las patologías que requieren vigilancia durante el embarazo. Los cambios en los patrones alimentarios y el aumento de la frecuencia de ingesta de hidratos de carbono fermentables pueden prolongar los periodos de desmineralización del esmalte y favorecer el predominio de bacterias acidogénicas. Por este motivo, mantener unas pautas de higiene adecuadas y controlar los factores de riesgo resulta fundamental durante toda la gestación.

Los tratamientos dentales no deben aplazarse

A pesar de las necesidades de atención que presentan las embarazadas, la asistencia a las revisiones odontológicas continúa siendo reducida. Según los datos citados por la especialista, menos del 15 % de las mujeres acude a una revisión dental durante la gestación, incluso cuando existen programas específicos para este colectivo.

Detrás de esta baja participación confluyen diferentes circunstancias, como la falta de cultura preventiva, la escasa prioridad que algunas mujeres conceden a la salud bucodental durante el embarazo o la ausencia de recomendaciones directas por parte del personal sanitario. A ello se suma la exposición a mensajes confusos o poco fiables en internet y redes sociales, que pueden alimentar temores sobre los posibles efectos de los tratamientos. Persisten, de hecho, creencias como que cada embarazo supone la pérdida de un diente, que el bebé obtiene el calcio directamente de las piezas dentales de la madre o que el sangrado de las encías constituye una consecuencia inevitable de la gestación. También existe preocupación por los posibles riesgos de la anestesia local, las radiografías y otros procedimientos odontológicos.

Aznar Marín confirma que estas ideas siguen presentes tanto en la bibliografía científica como en la práctica clínica. Entre los mitos que identifica se encuentran "un diente por embarazo" o que "el niño toma el calcio de mis dientes". También advierte de que normalizar el sangrado gingival o considerar que las intervenciones odontológicas pueden perjudicar al bebé favorece que algunas mujeres retrasen la consulta. "Esto ocasiona un retraso injustificado en la atención clínica hasta después del parto", apunta.

Sin embargo, la especialista insiste en que los procedimientos odontológicos necesarios pueden realizarse durante el embarazo y que aplazar el tratamiento de una infección o de un cuadro de dolor puede suponer un riesgo mayor. El segundo trimestre suele ser el momento preferente para las intervenciones electivas, principalmente por la comodidad de la paciente. No obstante, las limpiezas profesionales, los tratamientos periodontales, las obturaciones y las extracciones pueden llevarse a cabo cuando están indicados. También pueden realizarse radiografías intraorales con las medidas de protección correspondientes y utilizar anestesia local con vasoconstrictor.

La atención requiere adaptar algunos aspectos de la práctica clínica a las condiciones de la embarazada. Las citas breves ayudan a reducir la ansiedad y conviene mantener una posición semisentada en el sillón dental. Durante el tercer trimestre, evitar una reclinación excesiva o colocar un cojín bajo la cadera derecha permite prevenir el síndrome de hipotensión supina, relacionado con la compresión de los grandes vasos sanguíneos por el útero.

Desde el punto de vista preventivo, la pauta general pasa por mantener el cepillado dental tres veces al día con una pasta fluorada de 1.450 ppm de flúor, junto con la higiene interdental mediante seda, arcos o cepillos específicos. En el ámbito clínico, las profilaxis y los tratamientos periodontales o restauradores tempranos permiten controlar las patologías activas y eliminar posibles focos infecciosos.

La prevención infantil empieza antes del nacimiento

La salud oral de la madre también desempeña un papel relevante en el desarrollo de la microbiota bucal del recién nacido. En este ámbito, uno de los conceptos que conviene aclarar es la diferencia entre la transmisión de la caries y la transmisión de las bacterias que intervienen en su aparición. La enfermedad como tal no se contagia, pero sí pueden transmitirse microorganismos cariogénicos a través de la saliva.

Aznar Marín insiste en esta distinción: "Es preciso aclarar aquí que la caries como tal no se transmite pero sí que se transmiten las bacterias, entre ellas las cariogénicas, que colonizarán la boca del bebé desde los primeros meses de vida". Una elevada carga bacteriana en la boca materna puede favorecer la colonización temprana de la cavidad oral del bebé y aumentar su riesgo de desarrollar caries durante los primeros años de vida.

Por ello, la prevención no debería comenzar cuando aparecen los primeros dientes, sino que puede abordarse antes del nacimiento mediante el cuidado de la salud bucodental de la madre. Como explica la especialista, "la salud oral de la madre es un factor clave en el desarrollo del microbioma bucal del lactante".

Entre las medidas recomendadas se encuentra sanear la boca materna antes y durante el embarazo, con el objetivo de reducir la presencia de bacterias cariogénicas. También conviene evitar determinadas prácticas que facilitan el intercambio de saliva, como limpiar el chupete con la boca, besar al bebé directamente en los labios o compartir cubiertos, especialmente cuando alguno de los adultos presenta antecedentes de caries.

La salud oral de la madre es un factor clave en el desarrollo del microbioma bucal del lactante"

Una vez aparece el primer diente, debe iniciarse la limpieza de la boca del niño y establecerse una rutina de higiene adaptada a su edad. También es importante evitar que se duerma con biberones que contengan leche, zumos u otros líquidos azucarados. La primera revisión con el odontopediatra se recomienda al cumplir el primer año de vida, una visita que permite valorar el desarrollo oral y orientar a las familias sobre los cuidados necesarios.

Incorporar la salud oral al seguimiento prenatal

La mejora de la atención bucodental durante el embarazo requiere una actuación coordinada entre los profesionales implicados en el seguimiento de la mujer. Ginecólogos, obstetras y matronas mantienen un contacto continuado con las gestantes y ocupan una posición especialmente adecuada para introducir recomendaciones preventivas, detectar posibles problemas y facilitar el acceso a los servicios odontológicos.

La especialista considera que esta etapa constituye una oportunidad especialmente favorable para intervenir, ya que las mujeres suelen mostrar una mayor receptividad hacia las indicaciones relacionadas con la salud del futuro bebé. "Durante la gestación, las mujeres experimentan una alta motivación y una especial receptividad hacia cualquier indicación que beneficie a la salud de su futuro bebé", explica. En este sentido, disponer de pautas claras permitiría aprovechar esa disposición para establecer hábitos que se mantengan después del nacimiento.

Para conseguirlo, propone incorporar módulos específicos de salud oral perinatal e infantil en los planes formativos universitarios de Medicina y Enfermería, así como en los programas de especialización de Ginecología, Obstetricia y Matronas. Esta formación debería complementarse con talleres periódicos dirigidos a los profesionales en activo, de manera que puedan actualizar sus conocimientos y disponer de herramientas prácticas para orientar a las pacientes.

La colaboración entre disciplinas también necesita procedimientos definidos. Aznar Marín plantea establecer protocolos interdisciplinares y circuitos estandarizados de derivación que permitan incorporar la valoración odontológica a las consultas habituales del embarazo. En este contexto, ginecólogos y matronas podrían preguntar sistemáticamente por el estado bucodental de las pacientes, explicar la importancia de una higiene adecuada y remitirlas al dentista como parte del control integral de la gestación.

Una de las posibilidades que contempla es introducir un cuestionario de cribado y una inspección visual básica de las encías y la dentición durante los controles prenatales, preferentemente en el primer trimestre. Esta valoración inicial facilitaría la identificación de signos de inflamación gingival o patologías activas y permitiría organizar una derivación temprana al odontólogo. Según apunta, "esta valoración precoz permitiría detectar de forma temprana signos de inflamación gingival o patología activa, facilitando una derivación oportuna al gabinete dental".

La propuesta pasa también por integrar formalmente al odontólogo y al odontopediatra en los equipos de atención prenatal. La especialista defiende que la educación de las gestantes debe adaptarse a sus necesidades y nivel de comprensión, mientras que los profesionales sanitarios necesitan guías clínicas sencillas que faciliten la identificación de riesgos y la recomendación de medidas preventivas.

Aznar Marín plantea actuar en tres ámbitos complementarios: las propias gestantes, los profesionales de atención prenatal y el sistema sanitario. En el primero, considera necesario proporcionar información personalizada y organizar talleres comunitarios en los que las futuras madres puedan compartir experiencias. Para el personal sanitario, propone facilitar formación y guías de práctica clínica, mientras que, en el ámbito institucional, defiende establecer un protocolo normalizado de derivación que incorpore la consulta odontológica al seguimiento prenatal.

La incorporación de una revisión odontológica preventiva al itinerario habitual del embarazo permitiría superar la actual dependencia de la iniciativa individual de cada paciente. Para Aznar Marín, la salud bucodental constituye "una parte indivisible de la salud general materna y neonatal". La especialista recuerda que existen experiencias consolidadas en países como Brasil y proyectos pioneros en ciudades como Barcelona, donde la figura del odontólogo ya está integrada en el equipo de atención prenatal.

En este sentido, considera que extender este modelo al conjunto del sistema sanitario es un objetivo alcanzable: "La integración de su vigilancia y seguimiento no es una utopía; es una realidad consolidada en algunos países como Brasil, y cuenta con experiencias de éxito pioneras en ciudades de nuestro entorno, como Barcelona". La incorporación de la odontología a la atención prenatal permitiría actuar sobre las patologías orales de la madre, reducir factores de riesgo durante la gestación y establecer las bases de una mejor salud bucodental infantil.

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